Una nube en el ojo del caballo, o úlceras, son una de las lesiones oftálmicas más comunes que ven los jinetes. Algunos son rasguños simples que se curan rápidamente, mientras que otros se vuelven más complejos e involucran infecciones bacterianas o fúngicas que tardan mucho más en curarse. 

Independientemente de su gravedad, todos deben manejarse adecuadamente con su veterinario para prevenir/tratar infecciones, controlar el dolor y acelerar la curación.

Qué es una úlcera corneal

Cuando las capas microscópicas de células y fibras nerviosas que forman la córnea se rompen, se produce una úlcera corneal. En muchos casos, las bacterias y los hongos del entorno se adhieren al área rota y provocan más complicaciones. El resultado final es una nube en el ojo que puede causar dolor, y la posibilidad de daño ocular permanente.

Causas de la nube en el ojo del caballo

Las úlceras corneales comúnmente ocurren cuando algo (por ejemplo, pelo o material vegetal) entra en el ojo. Normalmente esto empeora cuando el caballo intenta frotarse o rascarse el ojo que le duele o le pica. Aunque es menos común, los caballos también pueden tener úlceras por el virus del herpes, falta de producción de lágrimas o incapacidad para parpadear. 

En comparación con los perros y los gatos, los caballos tienen más probabilidades de sufrir una invasión bacteriana o fúngica de la úlcera, con consecuencias potencialmente peligrosas para la vista. 

¿Mi caballo tiene una nube en el ojo? Señales más comunes

Los caballos con úlceras corneales suelen tener una aparición repentina de los siguientes signos:

  • Entrecerrar los ojos o mantener el ojo completamente cerrado
  • Córnea azul nublada
  • Sensibilidad a la luz
  • Lagrimeo excesivo
  • Ojo rojo, hinchado y doloroso

Si nota alguno de estos signos de úlcera corneal, comuníquese su veterinario, ya que las úlceras pueden progresar rápidamente y convertirse en una nube en el ojo irreversible.

Tratamiento para la nube en el ojo del caballo

La mayoría de las nubes en los ojos se pueden tratar con antibióticos, antimicóticos o antiinflamatorios tópicos o sistémicos. Si la úlcera es grande, profunda o se está derritiendo y no responde a la terapia médica, es posible que se necesite cirugía para reparar el defecto y estimular la curación. 


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