Cuando se habla de las ayudas, mucha gente piensa únicamente en las manos y piernas del jinete.

Sin embargo, la influencia del asiento también juega un papel importante.

Este artículo analiza cómo puede desarrollar un buen asiento y cómo puede usarlo junto con otras ayudas.

Equilibrio para usar el asiento

Antes de que pueda usar su asiento, debe poder sentarse en equilibrio sin ponerse tenso o rígido.

Su peso debe distribuirse uniformemente sobre los dos isquios y debe mantenerse un ligero contacto entre la montura y el hueso púbico.

Manténgase erguido y permita que la parte superior de la pelvis se incline ligeramente hacia adelante. Esta posición permite que su columna lumbar se curve ligeramente, lo que le permite absorber el impacto generado por los cascos del caballo mientras se mueve.

No ahueque la espalda, ya que esto levantará los huesos del asiento de la silla y hará que se golpee y pierda el equilibrio.

Relajación

La relajación es crucial para el desarrollo de un buen asiento. Si estás tenso, te tambalearás y perderás el equilibrio, y tu caballo lo sentirá a través del dorso.

Necesitarás desarrollar un buen control sobre tus músculos para que puedas mantenerte erguido sin agarrotarte ni ponerte tenso.

Por lo tanto, ¡no es solo su caballo el que necesita trabajo regular para mantenerse en forma! 

Ejercicios como pilates y Yoga son realmente buenos para desarrollar la fuerza central, y los ejercicios de estiramiento también ayudarán a aliviar la tensión muscular. De hecho, hay clases de gimnasia dirigidas específicamente a jinetes de doma. Así que si aún no haces ejercicio, ¡ahora es el momento de comenzar!

Usar el asiento como ‘ayuda’ y seguir el movimiento del caballo

La capacidad de ‘seguir el movimiento del caballo’ es fundamental para establecer un buen asiento ‘pasivo’.

Un asiento pasivo es aquel que sigue perfectamente el movimiento del caballo, permitiéndole seguir avanzando de la misma manera, sin variación en su paso o longitud de zancada.

Mientras el caballo camina, trota o galopa, tu pelvis debe seguir su movimiento.

No debe rebotar ni chocar en la silla, y debe permitir que sus caderas absorban suavemente el movimiento sin tensión ni esfuerzo.

Cuando desee que el caballo alargue su zancada, debe utilizar un ‘asiento más pronunciado’. Esto se logra moviendo las caderas y el asiento como lo haría al empujar un columpio. Use el asiento en combinación con una sutil ayuda para las piernas y tenga cuidado de no sacar al caballo de su ritmo.

Para que el caballo vuelva al ritmo de trabajo, debe utilizar un ‘asiento quieto’. Con un asiento ‘inmóvil’ sentándote erguido, dejando caer los talones y tensando los músculos centrales como si estuvieras realizando un ejercicio de abdominales.

El asiento y se puede usar para las medias paradas o para ejecutar una transición hacia abajo si se mantiene durante el tiempo suficiente.

Es solo a través del desarrollo de un buen asiento que el jinete puede usar una combinación de las ayudas más sutiles para guiar al caballo a través de los movimientos de la prueba de doma, aparentemente por telepatía.

Durante sus sesiones de entrenamiento, practique pedirle a su caballo que alargue, acorte y haga transiciones usando solo su asiento; ¡se sorprenderá de lo efectivo que puede ser con una ayuda tan sutil!

En conclusión

El equilibrio, la relajación y la capacidad de seguir el movimiento del caballo en todos los aires son los elementos esenciales de un buen asiento.

El desarrollo de un buen asiento requiere tiempo y práctica, y sus músculos abdominales sin duda le dirán si ha estado trabajando lo suficiente.

Sin embargo, todo ese esfuerzo valdrá la pena cuando puedas pedirle a tu caballo que alargue y acorte su zancada y realice transiciones suaves, aparentemente sin tener que mover un músculo.


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